El Cimborrio Gótico

No cabe la más mínima duda de que, en la distancia, es el cimborrio gótico el que reclama la atención exterior de todos aquellos que hasta la ciudad llegan.

Situado sobre el crucero, fue alzado por el maestro Rodrigo de Badajoz entre los años 1499 y 1505, siguiendo los cánones del gótico más denso y decorativo propio de la etapa final de este arte medieval. La funcionalidad del cimborrio no es otra que custodiar a su ochavado alrededor doce grandes ventanales por los cuales pueda penetrar la luz solar para iluminar el crucero desde sus 28 metros de altura, ya que los gruesos muros de fábrica románica impiden que los escasos vanos que en ellos tienen lugar iluminen suficientemente el interior del templo.

En la balconada que queda en su interior, se sitúan las imágenes de los Doce Apóstoles, uno por cada ventanal.

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