• 7 diciembre, 2017

Misa en Acción de gracias por los beatos mártires vicencianos

Misa en Acción de gracias por los beatos mártires vicencianos

MISA EN ACCIÓN DE GRACIAS POR LOS
BEATOS MÁRTIRES VICENCIANOS

6 – XII – 2017

Dorinda Sotelo Rodríguez, Natural de Lodoselo.

FORMACIÓN Y APOSTOLADO: Dorinda fue la mayor de cuatro hermanos. El padre era labrador de nivel modesto, pero de honradez conocida por todos.

El deseo de consagrarse a Dios fue una constante en su vida. Desde muy niña vio a unas Hermanitas en la iglesia de su pueblo y le dio un salto el corazón con deseos de ser religiosa, no quitándosele la idea jamás.

El párroco D. Daniel Movilla, conociendo su vocación la encaminó al colegio de las Hijas de la Caridad en Orense y allí recibió una enseñanza personalizada e intensa hasta 1933 en que ingresó en el seminario de las Hijas de la Caridad…

La Visitadora o superiora Provincial y la superiora local la invitaron a volverse con su familia, ya que todavía no había emitido los votos, pero se mantuvo firme en sus propósitos.

La mataron por su condición de Hija de la Caridad el 24 de octubre de 1936 junto a sor Toribia Marticorena, según se narra en su biografía.

 

Benito Paradela Novoa, Natural de Amoeiro

 

MINISTERIOS Y APOSTOLADO: Hizo la carrera brillantemente en Hortaleza y Madrid. Su primer destino fue Limpias. Nombrado archivero de la Congregación en junio de 1922, se trasladó a la casa central de Madrid. Dirigió la revista Anales de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad.

Destacó como investigador incansable, notable historiador y cronista de la Congregación, con la finalidad no solo de evangelizar por medio de la pluma, sino también de proporcionar materiales sencillos que pudieran utilizar sus hermanos de Congregación dedicados especialmente a la predicación. Se conserva una relación mecanografiada por él mismo, en la que va dejando referencia de sus principales publicaciones… .

Para evitar que se perdiera el archivo de la Congregación y la buena biblioteca de la comunidad, imprescindible para la preparación de los misioneros, antes de agudizarse la persecución religiosa, el P. Benito Paradela fue llevando personalmente los mejores libros y documentos al n.º 4 de la calle de S. Felipe Neri.

También se trasladaron allí los ficheros y documentos importantes de la provincia. Él mismo se refugió en ese lugar con otros hermanos de la Congregación y allí permaneció arriesgando su vida.

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