SÁBADO, 15 DE AGOSTO del 2026
ASUNCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA
Hoy celebramos la fiesta de la Asunción de María. Quizás nos vienen a la mente las imágenes de la Virgen que encontramos en nuestras iglesias, pero María va más allá de toda esta simbología: es la celebración de la ternura de Dios en la santidad de una mujer. El Evangelio nos la presenta en toda su plenitud de vida humana, saliendo al encuentro de quien la necesita y compartiendo alegrías y esperanzas. El encuentro con Isabel nos dice el evangelista, es de una gran alegría, tan honda que «el niño saltó de gozo en sus entrañas» y se llena del Espíritu de Dios. Desde este Espíritu, ambas hablan de un futuro que las trasciende, que va más allá de su encuentro puntual: es el encuentro definitivo y permanente de Dios con nuestro mundo. Y todo esto gracias a la respuesta de una mujer humilde y confiada, con miedo y, al mismo tiempo, con el gozo de vivir como nadie la presencia del Infinito en su corazón. De ahí nace el canto del Magníficat, que siempre nos seduce por su profundidad y sencillez, lleno de esperanza y de sabiduría (Claret).


