SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS
DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y DEL
APOSTOLADO SEGLAR
CONFIRMACIONES EN LA UNIDAD
PASTORAL DE OURENSE CENTRO
Hace años, el gran teólogo Karl Rahner decía que el gran problema de muchos cristianos era la “mediocridad espiritual”. Una fe vivida por costumbre, por rutina, pero sin fuego interior. Y quizá eso nos puede pasar también a nosotros.
El problema de nuestro tiempo no es solo que la gente se aleje de la Iglesia. El problema más profundo es que muchas personas viven desconectadas de su interior. Viven hacia fuera, pero nunca entran dentro de sí mismas.
Y precisamente ahí, en lo más profundo del corazón, es donde quiere habitar el Espíritu Santo. No lo olvidemos: el Espíritu Santo no está lejos. No es algo extraño o reservado para unos pocos santos. El Espíritu de Dios vive dentro de nosotros desde el bautismo. Habita en nuestro interior como una presencia silenciosa, humilde y constante.
El Espíritu Santo habla en el silencio del corazón. No grita. No se impone. Susurra. Inspira paz, bondad, verdad, amor, perdón. Nos mueve hacia el bien. Nos da fuerza para seguir adelante. Nos consuela en la tristeza y nos levanta en el cansancio. Pero para escuchar al Espíritu Santo hace falta detenerse. Hace falta silencio interior. Hace falta aprender a estar un momento a solas con Dios.


