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JMJ. LISBOA. 2023

LOS SÍMBOLOS DE LA JMJ PEREGRINAN A LISBOA

Día 30 de julio al día 6 de agosto

La Jornada Mundial de la Juventud tiene dos símbolos que la acompañan y representan: la cruz peregrina y el icono de Nuestra Señora Salus Populi Romani. En los meses previos a cada JMJ, los símbolos parten en una peregrinación para anunciar el Evangelio y acompañar, de manera especial, a los jóvenes en las realidades en las que viven. 


La cruz peregrina 

Con 3,8 metros de altura, la cruz peregrina, construida para el Año Santo en 1983, fue confiada por Juan Pablo II a los jóvenes el Domingo de Ramos del año siguiente, para que la llevaran por todo el mundo. Desde entonces, la cruz peregrina, realizada en madera, inició una peregrinación que ya la ha llevado a los cinco continentes y a casi 90 países. Se ha convertido en un verdadero signo de fe. 

Se transportó a pie, en barco e incluso haciendo uso de medios poco habituales como trineos, grúas o tractores. Recorrió la selva, visitó iglesias, centros de internamiento de menores, cárceles, escuelas, universidades, hospitales, monumentos y centros comerciales. Durante su recorrido se enfrentó a muchos obstáculos: desde ataques aéreos hasta dificultades de transporte, como la imposibilidad de viajar por no caber en ninguno de los aviones disponibles. 

Se estableció como un signo de esperanza en lugares especialmente sensibles. En 1985 viajó hasta Praga, en la actual República Checa, en un momento en que Europa estaba dividida por el telón de acero, convirtiéndose en signo de comunión con el Papa. Poco después del 11 de septiembre, viajó al Ground Zero, en Nueva York, donde tuvieron lugar los ataques terroristas que mataron a casi 3.000 personas. También pasó por Ruanda en 2006, después de que el país sufriera una devastadora guerra civil. 

El icono de Nuestra Señora Salus Populi Romani 

Desde el año 2003, la cruz peregrina cuenta con la compañía del icono de Nuestra Señora Salus Populi Romani, que representa a la Virgen María con el Niño en los brazos.

Este icono también fue introducido por el Papa Juan Pablo II como símbolo de la presencia de María entre los jóvenes. Con 1,20 metros de alto y 80 centímetros de ancho, el icono de Nuestra Señora Salus Populi Romani está asociado a una de las devociones marianas más populares de Italia. Existe una antigua tradición de llevarlo en procesión por las calles de Roma para ahuyentar peligros y desgracias o acabar con las pestes.

El icono original se encuentra en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, donde el Papa Francisco acude a rezar y a depositar un ramo de flores antes y después de cada viaje apostólico.

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