DÍA DEL SEMINARIO
Sacerdotes
al servicio de una Iglesia en camino
El fin de semana del 19 y 20 de marzo estamos todos invitados a entregarnos a fondo rezando y colaborando con el Seminario. El ya tradicional «Día del Seminario» en torno a la solemnidad de san José es una ocasión para que todos los bautizados sepamos dar gracias a Dios por las vocaciones sacerdotales y pidamos al Dueño de la mies que envíe más obreros.
Es momento de mirar a nuestros Seminarios, no con la nostalgia o añoranza de tiempos pasados, sino con confianza en Dios, que sigue actuando y suscitando vocaciones sacerdotales entre nuestros jóvenes.
El lema de este año nos recuerda varias dimensiones del sacerdocio:
· «Sacerdotes»: al poner esta palabra en plural, se quiere recordar la necesidad de la fraternidad, ya que nadie es sacerdote solo.
· «Al servicio»: la vocación sacerdotal solo puede entenderse desde la entrega total a Dios y a los demás, desterrando los intereses egoístas.
· «De una Iglesia»: solo en el seno de la Iglesia se descubre el sentido del sacerdote, como hombre de comunión que experimenta profundamente la maternidad eclesial.
· «En camino»: nos recuerda que estamos en Sínodo, caminando juntos a la escucha de lo que el Espíritu Santo quiere comunicarnos.
En el «Día del Seminario» tenemos la oportunidad para poner de manifiesto la solicitud de cada parroquia por el Seminario y por las vocaciones sacerdotales, también con nuestra generosa colaboración económica para la formación de los futuros sacerdotes. La Iglesia nos propone en este día mostrar nuestra cercanía y aprecio por cada seminarista y orar por ellos, por sus formadores y por las vocaciones sacerdotales.
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San Blas fue médico y obispo de Sebaste, en la antigua Armenia, hoy Turquía. Por su intercesión se realizaban muchos milagros. Cierto día salvó a un niño que se ahogaba por una espina que se le había clavado en la garganta. De ahí que san Blas sea el protector de los males de garganta. San Blas, Siguiendo las huellas de Cristo, Buen Pastor, entregó la vida por sus ovejas y fue martirizado durante la persecución del emperador romano Licinio a comienzos del siglo IV. La imagen de San Blas que se venera en esta capilla de la Resurrección es de la escultora orensana Mayte Vázquez
La santidad es parresía: es audacia, es empuje evangelizador que deja una marca en este mundo. Para que sea posible, el mismo Jesús viene a nuestro encuentro y nos repite con serenidad y firmeza:<No tengáis miedo> (Mc.6, 50). <Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo (Mt.28, 20).



Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, en el que maravillosamente es proclamado como Hijo de Dios, las aguas son santificadas, el hombre es purificado y se alegra toda la tierra (elog. del Martirologio Romano).
Canto de entrada: Cfr. Mt. 3, 16-17.
Apenas se bautizó el Señor, se abrieron los cielos y el Espíritu se posó sobre él como una paloma, y se oyó la voz del Padre que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, al enviar sobre él tu Espíritu Santo, quisiste revelar solemnemente a tu Hijo amado, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, perseverar siempre empre en tu benevolencia.
“Viene el que es más fuerte que yo; el os bautizará con Espíritu y fuego” (Lc.3, 16).
“El presente Domingo nos presenta la cuarta epifanía del Señor; a ella han precedido la aparición del Jesús infante a los pastores, del Jesús adolescente en la fiesta de la Familia y anticipada litúrgicamente la de los Magos, el día 6; la fiesta de hoy sería la cuarta manifestación acontecida en el Bautismo. Nos lo acaba de decir San Lucas: en el momento de bautizarse bajó el Espíritu Santo sobre Él en forma de paloma y vino una voz del cielo que dijo: Éste es mi Hijo, el amado; en ti me complazco” (Lc 3, 22).]]> 
Oración colecta:
Oh, Dios, que revelaste en este día tu Unigénito a los pueblos gentiles por medio de una estrella, concédenos con bondad, a los que ya te conocemos por la fe, poder contemplar la hermosura infinita de tu gloria.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo: Mt.2, 1-12
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Las Fiestas del año litúrgico:
Queridos hermanos: La gloria del Señor se ha manifestado y se continuará manifestando entre nosotros, hasta el día de su retorno glorioso. En la sucesión de las diversas fiestas y solemnidades del tiempo, recordamos y vivimos los misterios de la salvación.
Centro de todo el año litúrgico es el Triduo pascual del Señor crucificado, sepultado y resucitado, que este año culminará en la noche santa de Pascua que, con gozo, celebraremos el día 17 de abril.
Cada domingo, Pascua semanal, la santa Iglesia hará presente este mismo acontecimiento, en el cual Cristo ha vencido al pecado y a la muerte. De la Pascua fluyen, como de su manantial, todos los demás días santos.
El Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, que celebraremos el día 2 de marzo. La Ascensión del Señor, que este año será el 29 de mayo. El Domingo de Pentecostés, que este año coincidirá con el día 5 de junio. El primer domingo de Adviento, que celebraremos el día 27 de noviembre.
También en las fiestas de la Virgen María, Madre de Dios, de los apóstoles, de los santos, de san Martín de Tours el día 11 de noviembe, y en la conmemoración de todos los fieles difuntos, la Iglesia, peregrina en la tierra, proclama la Pascua de su Señor.











Que “el Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz” (Num.6, 22-27).