Bendición de la imagen del Nino Jesús
El Sr. Obispo celebra la Eucaristía en la Catedral para los niños del Catecismo. Siempre en el tercer domingo de Adviento. Los niños del catecismo de Ourense ciudad y de algunas villas se acercan a la Catedral, acompañados de su catequistas y también de sus padres para bendecir la imagen del Niño Jesús que va a presidir los belenes de los distintos hogares cristianos. El encuentro resulta emotivo y ayuda a comprender a los más pequeños lo importante que resulta hacer el belén en las casas, participando todos los miembros, padres madres, abuelos, abuelas, pequeños y pequeñas. Todos deben participar en la construcción de cada uno de los belenes.
Concédeme, Señor
Estamos, Señor en adviento preparándonos para la Navidad.
Concédeme, Señor, el don de la ALEGRÍA,
la alegría de hacer felices a los demás,
la alegría de tenerte como amigo y salvador,
la alegría de sonreírte a ti pase lo que pase.
Concédeme, Señor, el don de tu LUZ,
que descargue cada día la luz de tu Palabra,
que tú me lleves de la mano superando las oscuridades,
que tú seas la luz de mi vida.
Concédeme, Señor, el don de COMPARTIR,
compartir mis cosas, lo que tengo,
compartir mi sonrisa y mi vida,
compartir para ser feliz.
Sé tú mi alegría, mi luz, mi regalo… Sé tú mi música, Señor. (Alborada no día do Señor, P. de Fátima).
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Lucas, 24, 29 – 31:
“Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída. Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron”.
Interiorizamos la Palabra:
¿Cómo encontrarnos con el Resucitado? San Lucas nos responde: está a nuestro lado. Acompaña nuestro diario caminar. Hace falta tener ojos limpios, claros, llenos de fe para reconocerle. Leer la Escritura y participar en la Eucaristía nos abrirá los ojos para comprender que el Señor vive y camina a nuestro lado.
Contemplamos:
Ourense, Compostela y Mondoñedo celebran a San Martín de Tours. Muchas parroquias de Galicia y de Ourense festejan a su santo patrono. En Ourense el magosto y las hogueras de los montes que rodean la ciudad se convierten en motivo etnológico y gastronómico de la fiesta. A la fiesta de San Martín se le ha unido también ahora la fiesta de la Galeguidade. Pero, claro, mucho hacia afuera y poco hacia adentro: la devoción a San Martín es más bien poca. ¡Esperemos que vaya en aumento. Haremos lo posible!
Oramos:
“Santo eres en verdad y digno de ser glorificado, Dios que amas a los hombres y les acompañas siempre en el camino de la vida. Bendito, en verdad, tu Hijo, que está presente en medio de nosotros cuando su amor nos congrega y, como en otro tiempo a los discípulos, nos explica las Escrituras y parte el pan”. Por intercesión de San Martín de Tours concédenos vivir la alegría del Evangelio, que él nos ha predicado. Por Cristo nuestro Señor. Amén. (Cfr. Misal Romano, Plegaria Eucarística por diversas necesidades II. Dios guía a su Iglesia por el camino de la salvación).]]>




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Juan 10, 11- 14:
“Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersas; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen”.
Interiorizamos la Palabra:
Jesús explica la relación que tiene con sus ovejas: las llama por su nombre, las conoce una a una y ellas le conocen. Las saca a los mejores pastos. Todo ello indica una gran intimidad, una participación de vida, una pertenencia mutua. Jesús aprovecha el momento para anunciar que muere libremente por las ovejas para que tengan vida.
Contemplamos:
El papa Francisco señala un nuevo estilo episcopal para una Iglesia en salida a las periferias de la existencia humana: de servicio al pueblo de Dios, de vida entregada a los fieles, del pastor que anima e ilusiona a los suyos, del padre lleno de misericordia, que disculpa y perdona. Pero no de palabra, sino de obra. San Agustín define el ministerio episcopal como amoris officium: “El Obispo, cuando enseña, al mismo tiempo santifica y gobierna el Pueblo de Dios; mientras santifica, también enseña y gobierna; cuando gobierna, enseña y santifica” (Juan Pablo II, Pastoris Gregis.9)
Oramos:
“Señor Dios nuestro, que infundiste en San Martín de Tours espíritu de verdad y amor para apacentar a tu pueblo, concede a cuantos celebramos su memoria crecer en santidad, imitando su ejemplo”. Por Cristo nuestro Señor. (Cfr. Misal Romano, Común de Pastores).]]>

Lucas 18, 22.
“Te falta todavía una cosa; vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme”.
Interiorizamos la Palabra:
El joven rico cumple todos los mandamientos. Es un joven inquieto, insatisfecho, que busca y que tiene buenas intenciones. Jesús le invita a seguirle más de cerca, entrando a formar parte del grupo de sus íntimos. Pero algo le falta: debe desprenderse de todo cuanto tiene y darlo a los pobres. Dejarlo todo. El joven rico no es valiente, porque se fija más en lo que va a perder que en lo que puede ganar.
Contemplamos:
En nuestros días no funciona la cultura vocacional entre los más jóvenes. Las personas consagradas, los sacerdotes, las familias han perdido fuelle; no se atreven a hacer planteamientos vocacionales serios y menos a proponérselos a las nuevas generaciones. Seguir al Señor por el camino de la pobreza, castidad y obediencia no es camino fácil. Con todo, si alguien siente la llamada, busque aproximarse a la hospedería de algún monasterio para pasar unos días llenos de paz y vida espiritual.
Oramos:
“Señor, que nos diste a tu Hijo, hecho carne, que nos comunicó tus palabras y nos llamó para que te siguiéramos; Él que es el camino que nos conduce a ti, la verdad que nos hace libres, la vida que nos colma de alegría”. Te pedimos por intercesión de San Martín de Tours que nunca falten en tu Iglesia las vocaciones de especial consagración. Por Cristo nuestro Señor. Amén. (Cfr. Misal Romano, Plegaria Eucarística III. Jesús, camino hacia el Padre).
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Hechos 2: 42. 44.
“Eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones… Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común”.
Interiorizamos la Palabra:
El Señor está presente entre los suyos y su acción salvadora hace crecer el grupo de creyentes. La presencia de Jesús se reconoce en la oración y en la comunidad. Aparece un nuevo estilo de vida que produce admiración y sorpresa a los de fuera. Su signo característico es la comunión de mesa y de bienes, compartidos según la necesidad de cada uno. Es la dirección que el Espíritu señala a la comunidad.
Contemplamos:
Generalmente las familias se esmeran en la preparación de sus hijos para un futuro profesional. La fe por desgracia ocupa poco espacio en sus preocupaciones. Hoy nos acostumbramos a ver como muchos abandonan la práctica religiosa y se alejan de la Iglesia. Nos duele sobre todo la juventud que se nos va. Comprendemos que lo de siempre no sirve pastoralmente hablando. Pero comprobamos también cómo el Espíritu rejuvenece a la Iglesia con nuevos movimientos, nuevos grupos, nuevas asociaciones. Con su fuera y nuestro testimonio podemos crear un nuevo estilo de vida.
Oramos:
“Señor, que compartiste en todo nuestra condición humana menos el pecado y anunciaste la salvación a los pobres, la liberación a los oprimidos y a los afligidos el consuelo”, concédenos por intercesión de San Martín de Tours la gracia de convertirnos y creer en el Evangelio. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. (Cfr. Misal Romano, Plegaria Eucarística IV).]]>