Festa do san Martiño
A festa do san Martiño de Tours ven neste ano cargada de sinodalidade: a Igrexa que peregrina en Ourense ponse en camiño, en saída, co firme desexo de proclamar a Boa Nova nesta nosa terra; e, como non podía ser de outra maneira, nunha perspectiva de comuñón, de participación e de misión ecleiais, unímonos en Ourense aos traballos programados polo Sínodo dos Bispos do 2023 en Roma.
San Martiño era natural da rexión da Pannonia, na actual Szombathely, en Hungría. Naceu no ano 316. Os súa familia vivía no “limes” do imperio romano. Isto explica que seu pai fora militar, pois precisábanse moito soldados para a defensa das fronteiras do imperio fronte as posibles invasións bárbaras. Por outra banda, era unha forma de vida economicamente axeitada e ademais con certo prestixio ante o pobo.
Cando lles foi posible, trasládanse a Pavía, preto de Milán, buscando terras máis quentes e de máis orde e harmonía, ao estar no centro do imperio. Martiño anda polos quince anos. Enrólase con outros mozos en reunións de catecumenado e afeccionase ca doutrina cristiá que está aprendendo. Por ser fillo de militar acede facilmente ao exército e sirve ao imperio como lexionario en Amiens. Nas portas de esa cidade ten lugar o feito de compartir a súa capa co pobre aterecido de frío.
Pasado algún tempo, Matiño convértese ao cristianismo. E reflexa a súa madureza na frase «fun soldado por obrigación y por deber e monxe por vocación para salvar a miña alma». Ponse baixo a dirección espiritual de san Hilario de Poitiers, faise monxe e, por máis de dez anos, dedícase a oración, a o estudo da Palabra de Deus e a vivir a caridade de maneira comprometida con tódolos irmáns.
San Martín visitou pastoralmente a súa diocese de Tours, recorreu tódolos pobos e aldeas e deixou en cada lugar un sacerdote para atención pastoral de cada una das comunidades. ¿Unidades de Pastoral no val do Loira xa de aquela? Algo moi parecido o que hoxe estamos tentando: os sacerdotes vivían en comunidade nun dos mosteiros próximos (formación permanente tal e como hoxe se entende) e dende alí desprazábanse ás localidades respectivas. Así foi como empezaron a funcionar as parroquias rurais en Francia.
A súa fama de santidade vai crecendo. Un bo día convídano a visitar a cidade de Tours, pois hai un enfermo que precisa da súa presencia por si pode facer algo pola súa sanación. Como estaban sen bispo, o pobo reunido proclámao novo pontífice de aquelas terras. Foi bispo por máis de vinte e sete anos, gañouse o cariño de aquel pobo da Bretaña francesa e a súa caridade foi inesgotable para con tódolos pobres e necesitados do país. Morreu no ano 397.

A cidade de Ourense celebra con ledicia as festas do seu patrón. Poderían ser máis sonados os seus festexos tal como nos tiñan prometido, Pero como imos tanto para adiante como para atrás, contentarémonos con seguir a tradición de tódolos anos. Castañas non nos han de faltar, o viño novo promete, e malo será que non fagamos un bo magosto. Non esquezamos que temos misa solemne na Catedral ás 11. 30 da mañá.
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Entorno Vital:
Resume do Corona Virus: Con data a 1 de agosto do ano 2021 tiñan falecido no mundo 4,2 millóns de persoas a consecuencia do COVID-19. En Asia a cifra de mortes ascendía a unhas 836.700 persoas. En Europa máis de un millón de mortes. A cifra contabilizada en América superaba xa os dous millóns de decesos. En España fálase de 82.026 falecidos. O número de contaxiados ronda os 4.588.006 en toda España. Falecidos en Galicia 2.470. De non termos vacinas, estaríamos flan do de unha das desgracias maiores da historia da humanidade.
San Roque, una vida de misericordia, que mira a los demás con los ojos del corazón: San Roque “brilla no sólo por su santidad y la fama de sus milagros, sino por el esplendor de una vida caracterizada por la misericordia, sabiendo mirar a los demás con los ojos del corazón para percibir sus miserias y tratar de remediarlas”. Al reflexionar sobre los momentos actuales, por la situación generada a raíz de la pandemia del Covid19
Pérdida de la memoria y de la herencia cristiana: San Juan Pablo II “en la crisis humanitaria que padecemos se percibe la “pérdida de la memoria y de la herencia cristianas, unida a una especie de agnosticismo práctico y de indiferencia religiosa”. Damos la impresión de vivir sin base espiritual y como herederos que han despilfarrado el patrimonio recibido a lo largo de la historia…, en un contexto social y cultural en el que el proyecto de vida cristiano se ve desdeñado y amenazado”.
“Revitalizar la tradición cristiana y vivir los valores auténticos que han dado sentido a nuestra vida” Para superar las dificultades actuales “revitalizar la tradición cristiana y vivir los valores auténticos que han dado sentido a nuestra vida”. Ello “nos ayudará por respeto a las personas que sufren y por coherencia evangélica, a asumir con tanta dignidad como fidelidad este momento y a generar un ámbito cultural y social que no cierre los ojos a la luz de la fe en medio de tanta sospecha y desconfianza. La fe nos libera del miedo, nos da esperanza e interpela a los desencantados”.
Los santos reflejan en su actuación personal la verdad, la bondad y la belleza del amor de Dios”. “San Roque sabía que el ruido es del tiempo y el silencio de la eternidad. Dios fue el centro de su vida, afrontando las dificultades pues la gloria de Dios siempre va unida a la cruz de Cristo. Cuando nos encontramos con un santo, en él nos sorprende todo. Los santos reflejan en su actuación personal la verdad, la bondad y la belleza del amor de Dios”.


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El elegido para el diaconado se acerca al obispo y se arrodilla ante él. El obispo le impone las manos sobre la cabeza en silencio. Arrodillado el elegido ante el obispo, este, con las manos extendidas, dice la oración de consagración:
Escúchanos, Dios todopoderoso, que distribuyes las responsabilidades, repartes los ministerios y señalas a cada uno su propio oficio; inmutable en ti mismo, todo lo renuevas y ordenas y con tu eterna providencia lo tienes todo previsto y concedes en cada momento lo que conviene por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro, que es tu Palabra, tu Sabiduría y tú Fuerza.
Tú haces crecer a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, y, enriquecida con dones diversos, hermosamente construida con miembros distintos y unificada mediante admirable estructura, la edificas como templo de tu gloria.
Así estableciste, Señor, que hubiera tres órdenes de ministros para tu servicio, del mismo modo que en la Antigua Alianza habías elegido a los hijos de Leví para que sirvieran al templo, y, como herencia, poseyeran una bendición eterna.
Así también, en los comienzos de la Iglesia, los Apóstoles de tu Hijo, movidos por el Espíritu Santo, eligieron, como auxiliares suyos en el servicio cotidiano, a siete varones, tenidos por fieles testigos del Señor, a quienes, mediante la oración e imposición de manos, dedicaron al servicio, de los pobres, para poderse entregar ellos con mayor empeño a la oración y al servicio, de la palabra.
Te pedimos, pues, Señor, que mires también con bondad a éstos, tus siervos, que por mi oración consagro para el orden del diaconado y el servicio del altar.
Envía sobre ellos, Señor, el Espíritu Santo, para que, fortalecidos con tu gracia de los siete dones, desempeñen con fidelidad su ministerio.
Resplandezcan en su vida todas las virtudes: el amor sincero, la solicitud por los enfermos y los pobres, la autoridad moderada, la pureza sin tacha y un vivir siempre según el Espíritu; que tus mandamientos, Señor, se vean reflejados en su vida, y que, el ejemplo de su castidad suscite la imitación del pueblo santo; que sostenidos por el testimonio. de su buena conciencia, perseveren firmes y constantes en Cristo, de forma que, imitando en la tierra a tu Hijo, que no vino a ser servido, sino a servir, merezcan reinar con él en el cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Acabada la oración de consagración, el obispo se sienta con la mitra puesta. El ordenado se levanta y algunos diáconos o presbíteros imponen al ordenado la estola según el modo diaconal y lo revisten con la dalmática. El ordenado, con las vestiduras diaconales, se acerca al obispo, que entrega a cada uno el libro de los Evangelios, diciendo:
Recibe el Evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; convierte en fe viva lo que lees, y lo que has hecho fe viva enséñalo, y cumple aquello que has enseñado (Ritual de Ordenaciones).
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Sed bienvenidos a esta celebración de la Vigilia de Pentecostés. Se nos dice en los Hechos de los apóstoles «cuando llegó el día de Pentecostés estaban reunidos y se llenaron todos de Espíritu.»
Celebramos hoy la fiesta del Espíritu Santo, día de la Acción Católica y del Apostolado seglar. En este tiempo de dolor e incertidumbre, somos invitados a la Esperanza, somos impulsados a soñar que otro mundo es posible. Somos pueblo de Dios en salida, peregrino por la tierra, siguiendo a Cristo y guiado por su Espíritu «CONSTRUYENDO LOS SUEÑOS, JUNTOS». Desde que empezamos a caminar no debemos detenernos jamás y hemos de mejorar, constantemente, el ritmo. Los laicos como Iglesia hemos de estar unidos viviendo los valores de la humildad, comprensión, FE, ESPERANZA y AMOR, teniendo como referente a CRISTO. Que El Espíritu Santo nos ilumine y seamos capaces de transmitir la alegría del Evangelio, para que podamos ser luz en un mundo con muchas sombras. El Señor nos quiere alegres. Ojalá algún día cada uno de nosotros podamos escuchar la voz de JESÚS diciéndonos: «Te veo reír y no sé cuál de los dos es más feliz».
Nos unimos también al gozo de estos hermanos nuestros en la fe que recibirán, en esta celebración, el Espíritu Santo por medio del Sacramento de la Confirmación. Pidamos que la fuerza del Espíritu nos haga a todos semillas del Evangelio. “Celebramos la vigilia de Pentecostés; imitando a los apóstoles y discípulos, que, con María, la madre de Jesús, se dedicaban a la oración, esperando el Espíritu prometido por el Señor, escuchemos ahora, con atención y reposadamente, la Palabra de Dios. Meditemos los prodigios que hizo Dios en favor de su pueblo y pidamos que el Espíritu Santo, que el Padre envió como primicia para los creyentes, lleve a plenitud su obra en el mundo”.















