Martes, 4 de agosto
Santo Cura de Ars

Martes, 4 de agosto

San Xaquín e santa Ana
25 de julio de 2020
NOVENA A LA VIRGEN DEL CARMEN
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El barco del Carmelo reza y canta,
al hacerse a la mar del nuevo día,
y en su mástil por vela se levanta
el santo Escapulario de María.
Corre, copo de lana bien tejido.
Vete al ancho camino de las gentes.
Ilumina la noche del olvido
y recoge el cansancio de las frentes.
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Toca el pecho de acero de los barcos.
Cruza el recto camino de las balas.
Sube al negro confín y abre los arcos
de la gracia divina con tus alas.
Estamos en la ruta; la esperanza
tiñéndonos los ojos va delante,
el corazón cantando lo que alcanza,
y la noche ha perdido su semblante. Amén.
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Temario: 1º. Dispensadora de todas las gracias, 2º. Meditaba todo en su corazón. 3º. Intercesora en los peligros. 4º. Protector de los hombres del mar. 5º. Consuelo de los afligidos. 6º. Modelo de intimidad con Dios. 7º. Madre de las personas consagradas. 8º. Auxilio de las Almas del purgatorio. 9º. Fiel cumplidora de las promesas de su santo escapulario.
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San Benito de Nursia
Inauguración do Gaiteiro da Catedral
Santos Pedro y Pablo, apóstoles
Aniversario de la Consagración
Oración de la dedicación de una iglesia
Oh Dios, santificador y guía de tu Iglesia, celebramos tu nombre con alabanzas jubilosas, porque en este día tu pueblo quiere dedicarte, para siempre, con rito solemne, esta casa de oración, en la cual te honra con amor, se instruye con tu palabra y se alimenta con tus sacramentos…. Te suplicamos, pues, Padre santo, que te dignes impregnar con santificación celestial esta iglesia y este altar, para que sean siempre lugar santo y una mesa siempre lista para el sacrificio de Cristo. Que en este lugar el torrente de tu gracia lave las manchas de los hombres, para que tus hijos, Padre, muertos al pecado, renazcan a la vida nueva. Que tus fieles, reunidos junto a este altar, celebren el memorial de la Pascua y se fortalezcan con la palabra y el cuerpo de Cristo. Que resuene aquí la alabanza jubilosa que armoniza las voces de los ángeles y de los hombres, y que suba hasta ti la plegaria por la salvación del mundo. Que los pobres encuentren aquí misericordia, los oprimidos alcancen la verdadera libertad, y todos los hombres sientan la dignidad de ser hijos tuyos, hasta que lleguen, gozosos, a la Jerusalén celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.Misa exequial por los fallecidos
en la crisis del Covid-19
Hermanos: el Sr. Obispo de Ourense, D. Leonardo Lemos Montanet, ha presidido la celebración de esta misa funeral por los fallecidos en la crisis sanitaria de la Covid-19, que se ofrece «por los fallecidos en este tiempo de pandemia y, de manera especial, en nuestra Diócesis de Ourense». El mundo entero está sufriendo bajo la fuerza del mal de la pandemia del coronavirus: muchísimos contagiados, muchísimos muertos. En España esta fuerza se ha mostrado vigorosa en extremo; no sabemos cuántos, pero se cuentan por miles los que han fallecido, víctimas directas o como consecuencia de problemas colaterales. Muchas personas mayores han perdido la vida. Muchos han vivido sus últimos momentos en soledad y sin la compañía de las personas más queridas. Queremos recordad que en estos estos días la Iglesia ha seguido viva y presente. Los sacerdotes hemos ofrecido todos los días la misa por ellos, por los difuntos y por la salud de los enfermos, que han pasado este tiempo casi en soledad, pero no dejados de la Iglesia que ha orado por todos ellos. Y al final del estado de Alarma, «guardando las debidas disposiciones”, la Diócesis de Ourense, solidaria con los sufrimientos de sus hijos y hermanos, se une con dolor, con fe, con amor cristiano y esperanza, para ofrecer la Eucaristía en sufragio por todos ellos; para que Dios los haya acogido junto a Él en la casa del cielo; por las familias, que tanto han sufrido y están sufriendo, para que Dios las conforte, consuele y ayude ante tan grande desgracia. De manera especial recordamos a los sacerdotes D. José Rodríguez Gallego, quien fue Vicario para Asuntos económicos de la Diócesis, al Padre Cesar Maside Nóvoa, de la Congregación de la Misión, que fue Delegado Episcopal para la Vida Consagrada de la Diócesis, al Padre José María López Maside, CM y a los miembros de la Vida Consagrada Dña. Teresa y Dña. Rosa Mari (de Alianza en Jesús por María), Madre Florentina (Sierva de San José), Hermana Mercedes y Hermana. Pilar (Religiosas del Divino Maestro). Que en paz descansen. ]]>Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
El jueves Santo celebramos la Santa Cena y el misterio de la Eucaristía, Jesús se entregaba a la cruz y se hacía presente de una manera nueva a través de la resurrección. En su despedida quiso sellar esta Nueva Alianza con el sacramento de la Eucaristía. Con la solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, la Iglesia nos invita a volver a reflexionar sobre este misterio y a fijarnos en la presencia de Jesús en el Pan y en el Vino. Los israelitas recibieron el maná del cielo para ser alimentados durante su travesía por el desierto. Nosotros hemos recibido la Eucaristía para alimentarnos mientras caminamos por la existencia. Aquel pan no duraba, y los que lo comían, un día u otro morían. Pero el Pan de la Eucaristía perdura a lo largo de los siglos y nos abre las puertas de la vida eterna. Recordemos este don cuando nos acerquemos al sagrario, el tabernáculo de la Nueva Alianza, o cuando lo contemplemos expuesto en la custodia. Es un momento de adoración, de asombro al acceder a un misterio que desborda nuestras categorías mentales (Misa Claret)Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A Ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.
Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto;
pero basta el oído para creer con firmeza;
creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.
En la Cruz se escondía sólo la Divinidad,
pero aquí se esconde también la Humanidad;
sin embargo, creo y confieso ambas cosas,
y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.
No veo las llagas como las vio Tomás
pero confieso que eres mi Dios:
haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti espere y que te ame.
¡Memorial de la muerte del Señor!
Pan vivo que das vida al hombre:
concede a mi alma que de Ti viva
y que siempre saboree tu dulzura.
Señor Jesús, Pelícano bueno,
límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,
de la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.
Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego,
que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro cara a cara,
sea yo feliz viendo tu gloria.
Amén (Santo Tomás de Aquino).