La Catedral Basílica de san Martiño reza por Monseñor Lemos Montanet y le felicita en el décimo aniversario de su ordenación episcopal
Con motivo del décimo aniversario de la ordenación episcopal de nuestro Obispo, Monseñor Lemos Montanet, que tuvo lugar en esta Catedral el día 11 de febrero del año 2012, el Excmo. Cabildo de la Catedral Basílica, la comunidad orante y celebrativa, los sacerdotes, los religiosos y religiosas y todos los fieles aquí presentes, nos unimos en oración agradecida al Señor por habernos concedido en la persona de D. Leonardo, la gracia de un obispo fiel dispensador de la palabra de Dios, generoso administrador de los sacramentos y entusiasta forjador de unidad y comunión, llevando a la práctica lo expresado en su lema episcopal “in caritate omnia”: desde la Eucaristía, el mayor signo de caridad, de amor de Dios a los hombres, lleva ese amor a los demás, a todos y, a la vez, presenta todos nuestros afanes al Señor. Y, haciendo honor a la invitación del Papa de ser una Iglesia en salida, por medio del camino sinodal que hemos emprendido en nuestra diócesis y que ahora lo hacemos con la Iglesia universal. Que la Virgen del Consuelo, a quien se dirige cada vez que nos predica, le siga dando fuerza e ilusión evangelizadora. D. Leonardo, solo nos queda decir: Gracias.»

Oración de los fieles: Pidamos al Señor, que gobierna los pueblos con misericordia y con amor, que conceda a nuestro Obispo, D. Leonardo, el Espíritu de sabiduría, al que ha dado el oficio de gobernar, para que el provecho de su rebaño sea el gozo eterno de los pastores. Roguemos al Señor.


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San Blas fue médico y obispo de Sebaste, en la antigua Armenia, hoy Turquía. Por su intercesión se realizaban muchos milagros. Cierto día salvó a un niño que se ahogaba por una espina que se le había clavado en la garganta. De ahí que san Blas sea el protector de los males de garganta. San Blas, Siguiendo las huellas de Cristo, Buen Pastor, entregó la vida por sus ovejas y fue martirizado durante la persecución del emperador romano Licinio a comienzos del siglo IV. La imagen de San Blas que se venera en esta capilla de la Resurrección es de la escultora orensana Mayte Vázquez
La santidad es parresía: es audacia, es empuje evangelizador que deja una marca en este mundo. Para que sea posible, el mismo Jesús viene a nuestro encuentro y nos repite con serenidad y firmeza:<No tengáis miedo> (Mc.6, 50). <Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo (Mt.28, 20).



Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, en el que maravillosamente es proclamado como Hijo de Dios, las aguas son santificadas, el hombre es purificado y se alegra toda la tierra (elog. del Martirologio Romano).
Canto de entrada: Cfr. Mt. 3, 16-17.
Apenas se bautizó el Señor, se abrieron los cielos y el Espíritu se posó sobre él como una paloma, y se oyó la voz del Padre que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, al enviar sobre él tu Espíritu Santo, quisiste revelar solemnemente a tu Hijo amado, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, perseverar siempre empre en tu benevolencia.
“Viene el que es más fuerte que yo; el os bautizará con Espíritu y fuego” (Lc.3, 16).
“El presente Domingo nos presenta la cuarta epifanía del Señor; a ella han precedido la aparición del Jesús infante a los pastores, del Jesús adolescente en la fiesta de la Familia y anticipada litúrgicamente la de los Magos, el día 6; la fiesta de hoy sería la cuarta manifestación acontecida en el Bautismo. Nos lo acaba de decir San Lucas: en el momento de bautizarse bajó el Espíritu Santo sobre Él en forma de paloma y vino una voz del cielo que dijo: Éste es mi Hijo, el amado; en ti me complazco” (Lc 3, 22).]]> 
Oración colecta:
Oh, Dios, que revelaste en este día tu Unigénito a los pueblos gentiles por medio de una estrella, concédenos con bondad, a los que ya te conocemos por la fe, poder contemplar la hermosura infinita de tu gloria.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo: Mt.2, 1-12
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Las Fiestas del año litúrgico:
Queridos hermanos: La gloria del Señor se ha manifestado y se continuará manifestando entre nosotros, hasta el día de su retorno glorioso. En la sucesión de las diversas fiestas y solemnidades del tiempo, recordamos y vivimos los misterios de la salvación.
Centro de todo el año litúrgico es el Triduo pascual del Señor crucificado, sepultado y resucitado, que este año culminará en la noche santa de Pascua que, con gozo, celebraremos el día 17 de abril.
Cada domingo, Pascua semanal, la santa Iglesia hará presente este mismo acontecimiento, en el cual Cristo ha vencido al pecado y a la muerte. De la Pascua fluyen, como de su manantial, todos los demás días santos.
El Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, que celebraremos el día 2 de marzo. La Ascensión del Señor, que este año será el 29 de mayo. El Domingo de Pentecostés, que este año coincidirá con el día 5 de junio. El primer domingo de Adviento, que celebraremos el día 27 de noviembre.
También en las fiestas de la Virgen María, Madre de Dios, de los apóstoles, de los santos, de san Martín de Tours el día 11 de noviembe, y en la conmemoración de todos los fieles difuntos, la Iglesia, peregrina en la tierra, proclama la Pascua de su Señor.











Que “el Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz” (Num.6, 22-27).









