Vixilia Pascual na Noite Santa
Na noite do Sábado Santo celébrase a Vixilia Pascual, que debe ser considerada como «a nai de todas as Santas Vixilias» (San Agustiño). É a vixilia que conmemora a resurrección do Señor, a noite da verdadeira liberación, na que, “rompidas as cadeas da morte, Cristo ascende vencedor do abismo”. Nesta Vixilia adminístranse os sacramentos da iniciación cristiá. Elementos destacados de esta liturxia son a festa da luz, o anuncio da Palabra, lembrando as marabillas que Deus fixo no seu pobo, a renovación das promesas bautismais e a Eucaristía, que é a máis importante de todo o ano litúrxico. Nesta hora da tarde noite resoan con ledicia o canto da Anxélica, do aleluia pascual e o canto do Gloria.
A Vixilia Pascual é moi celebrada na Igrexa Ortodoxa, tanto é así que dura toda a noite ata o amencer; na Igrexa latina cóstanos entrar na dinámica espiritual e festiva de esta vixilia.
Celebración da Vixilia Pascual:
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El testimonio del Bautista sobre Jesús es muy valioso e importante. El evangelista, que fue su discípulo, lo recoge, lo medita y lo resume en una frase: «Ese es el Cordero de Dios»
Jesús es el Cordero de Dios. Y lo es de dos maneras, ya que, en lengua aramea, la misma palabra podía significar siervo y cordero. El Siervo del Señor, anunciado por el profeta Isaías, es anuncio de Jesús. Jesús es quien carga con los pecados de sus hermanos, los hombres, y se ofrece, inocente, para expiar por ellos. Él es «el que quita el pecado del mundo»~ es decir, el que restablece las relaciones de paz entre Dios y los hombres haciendo que éstos sean de nuevo hijos suyos. Todo esto lo recuerda la liturgia del Viernes Santo.
Mt. 16, 13-19
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».
Te daré las llaves del Reino. El llamado «poder de las llaves» es el mismo que Jesús tiene. Es el poder de «atar y desatar».
La expresión significaba, entre los judíos, prohibir o permitir; condenar o perdonar. Es decir, poder dar normas a la comunidad y poder admitir o separar de ella. En la Iglesia es un poder espiritual y se manifiesta, sobre todo, en el poder de perdonar los pecados. Jesús da esta autoridad a Pedro, pero también a los Apóstoles
La Iglesia católica afirma que los poderes de Pedro pasan a sus sucesores, los Papas. La Iglesia ortodoxa considera, más bien, que todos los obispos que confiesan la fe verdadera suceden a Pedro y a los Apóstoles. Las Comunidades eclesiales surgidas de la Reforma protestante piensan que Jesús dio estos poderes sólo a Pedro. Pero se debe reconocer que la fe católica al explicar este texto se apoya sobre la tradición, y que la interpretación que da, al interior de su fe, corresponde al pensamiento de Jesús.
Jn.20, 22-23.: Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
