Venres Santo na Paixón do Señor
Neste día a acción litúrxica desenvólvese en ambiente de silencio e contemplación. A celebración iníciase co rito de entrada con procesión silenciosa e con prostración ante o altar dos celebrantes; seguida da liturxia da Palabra coa lectura da paixón e a oración universal; adoración da Santa Cruz, sinal do triunfo do amor de Cristo sobre a morte e o pecado; o rito de comuñón coa reserva do Santísimo Sacramento do Xoves Santo e despois procesión do Santo Enterro polas rúas da cidade.
A Igrexa, meditando na Paixón do Señor e Esposo e adorando a Cruz, conmemora o seu propio nacemento e a súa misión de estender o Evanxeo polo mundo enteiro. A Igrexa da grazas por tan inefable misterio redentor e intercede pola salvación da humanidade.

Os exercicios de piedade, como o Viacrucis, as procesións da Paixón e a lembranza das dores da Santísima Virxe María, propios de este tempo, non poden ser descoidados, dada a súa importancia pastoral. Os textos e os cantos empregados deben responder ao espírito da liturxia do día. Os tempos destes exercicios piadosos deben regularse co tempo da celebración litúrxica de tal xeito que quede claro que a acción litúrxica, pola súa propia natureza, está por riba dos exercicios piadosos. Na Catedral, a celebración será ás 17:00 h e a procesión ás 21:00 horas.
Oficio de lecturas e Laudes:

Galería Celebración:













































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El testimonio del Bautista sobre Jesús es muy valioso e importante. El evangelista, que fue su discípulo, lo recoge, lo medita y lo resume en una frase: «Ese es el Cordero de Dios»
Jesús es el Cordero de Dios. Y lo es de dos maneras, ya que, en lengua aramea, la misma palabra podía significar siervo y cordero. El Siervo del Señor, anunciado por el profeta Isaías, es anuncio de Jesús. Jesús es quien carga con los pecados de sus hermanos, los hombres, y se ofrece, inocente, para expiar por ellos. Él es «el que quita el pecado del mundo»~ es decir, el que restablece las relaciones de paz entre Dios y los hombres haciendo que éstos sean de nuevo hijos suyos. Todo esto lo recuerda la liturgia del Viernes Santo.
Mt. 16, 13-19
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».
Te daré las llaves del Reino. El llamado «poder de las llaves» es el mismo que Jesús tiene. Es el poder de «atar y desatar».
La expresión significaba, entre los judíos, prohibir o permitir; condenar o perdonar. Es decir, poder dar normas a la comunidad y poder admitir o separar de ella. En la Iglesia es un poder espiritual y se manifiesta, sobre todo, en el poder de perdonar los pecados. Jesús da esta autoridad a Pedro, pero también a los Apóstoles
La Iglesia católica afirma que los poderes de Pedro pasan a sus sucesores, los Papas. La Iglesia ortodoxa considera, más bien, que todos los obispos que confiesan la fe verdadera suceden a Pedro y a los Apóstoles. Las Comunidades eclesiales surgidas de la Reforma protestante piensan que Jesús dio estos poderes sólo a Pedro. Pero se debe reconocer que la fe católica al explicar este texto se apoya sobre la tradición, y que la interpretación que da, al interior de su fe, corresponde al pensamiento de Jesús.
Jn.20, 22-23.: Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
